Asuntos del vecindario |
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| escrito por Redacción | |
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Un hombre tenía la costumbre de tirar la basura todas las noches al jardín de su vecino. Una noche éste lo sorprende y le dice: – Si sigues tirando la basura en mi jardín no tendré más remedio que dar parte a la policía. – A mí me da igual, si quieres se la das toda, yo no la quiero para nada. Mi vecino es un hombre tan, pero tan optimista, que cuando le dio un infarto dijo que era una corazonada. Un hombre llama por teléfono a su vecino y le dice: -José por qué no amarras a tu perro que necesito hablar contigo. Y le contesta: -¿Por qué no lo amarras tú, para que yo pueda salir? Un hombre le pide ayuda a su vecino para que le ayude a mover un sofá que se había atorado en la puerta. Uno se fue a un extremo y el otro también. Forcejearon un buen rato hasta que quedaron exhaustos, pero el sofá no se movió. - Olvídelo, jamás podremos meter esto, dijo el hombre. El vecino lo mira con extrañeza y le pregunta: - ¡Ah! ¿Era meterlo? Dos caballeros del vecindario que se movían muy deprisa en el interior de un supermercado con sus carritos de compras se chocan. Uno le dice al otro: - Perdóneme Usted; es que busco a mi señora. - ¡Que coincidencia, yo también! Estoy ya desesperado. - Bueno tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora? - Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, hermoso cuerpo, en fin muy bonita ... ¿y la suya? - Con esa descripción olvídese de la mía, vamos a buscar la suya. |
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