Muere la reforma de inmigración. ¿Y ahora qué? |
|
|
|
| escrito por Luis Salgado, Esq. | |
![]() Dr. Luis Salgado, abogado de inmigración. Este era la 1ra. “entrada” del juego legislativo que, de haber progresado, hubiera ido a la consideración del proyecto Flake/Gutiérrez: 2da “entrada”, Subcomité de Inmigración en la Cámara de Representantes, 3ra “entrada”, Comité de lo Judicial en la Cámara, 4ta “entrada”, Comité de Reglas de la Cámara para decidir cuales enmiendas serían consideradas en el pleno de la Cámara, 5ta “entrada”, debate en el pleno de la Cámara, 6ta “entrada”, Comité de Conferencia para resolver las diferencias entre el proyecto de ley del Senado y el de la Cámara, 7ma “entrada”, voto del pleno del Senado sobre el proyecto aprobado por el Comité de Conferencia, y 8va “entrada”, voto en el Senado sobre el mismo proyecto. Sólo después de haber pasado por todos estos pasos exitosamente hubiera podido el Presidente Bush haber firmado la nueva ley de reforma de inmigración. Las ventajas más importantes eran un paro inmediato a las redadas, legalización de casi todos los 12 millones de indocumentados, y un aumento de visas para entrada legal al país. Había muchas preocupaciones sobre el proyecto pero la esperanza era corregir la legislación según se movía en los próximas “entradas”. Todo esto ha sido una demagogia orquestada por algunos políticos y algunos programas de radio y televisión, como por ejemplo Lou Dobbs en CNN, que han logrado sentir a muchos norteamericanos como víctimas de la inmigración ilegal y tildando a los indocumentados como “ilegales”, o sea, menos que seres humanos y no dignos de trato justo. Todas las sociedades que quieren tratar a otros seres humanos inhumanamente, primero les tienen que quitar esa humanidad. El Presidente Bush hizo un esfuerzo significativo para apoyar la reforma pero lamentablemente ya no le queda capital político principalmente por la guerra de Irak. Segundo, todos los peritos, a quien la prensa no entrevista, saben que no habrá control de la frontera hasta que el Congreso permita que los inmigrantes interesados en llenar las vacantes en nuestra economía, que los norteamericanos no pueden o no quieren ocupar, puedan entrar legalmente. El volumen de inmigración ilegal es tan grande que no se puede controlar. Por el contrario, una vez se cree el mecanismo legal de visas para su entrada, el volumen de inmigración ilegal será tan pequeño que no habrá que gastar más dinero para controlar la frontera. Por eso es que el movimiento “enforcement first” esta basado en una falacia. El temor de que entrarán terroristas por la frontera del sur es otro mito falso. Los terroristas han entrado legalmente hasta ahora, y el día que no puedan, son demasiado inteligentes para luchar con la frontera del sur cuando la del norte tiene 3 veces la distancia y solo 10% de los patrulleros fronterizos. La obsesión con la frontera del sur es una distracción que puede resultar fatal para la seguridad de este país. Finalmente, el pueblo norteamericano seguirá insistiendo en reforma. A pesar de la demagogia, la mayoría de los norteamericanos pueden ver lo que hace falta y son sensatos. Si han tenido contacto con el sistema de justicia criminal, también deben obtener copia de esos archivos para que se los analicen y estén preparados para ver si califican cuando venga la reforma de inmigración. Si esperan a ese momento, será difícil pues los abogados no darán abasto para atender esos 12 millones. También deben obtener asesoramiento legal para conocer sus derechos y protegerse, y, finalmente, desarrollar un plan por si algún miembro de la familia es arrestado por inmigración, especialmente cuando tienen orden de deportación y hay menores bajo su custodia. Como comunidad, los que son residentes se deben hacerse ciudadanos lo antes posible para poder inscribirse para votar inmediatamente y demostrar un impacto para esos políticos que temen perder sus escaños si apoyan la reforma de inmigración. Necesitamos los votos en el Congreso así que tenemos que preguntarle a cada político aspirando a un puesto político como va a votar en este proyecto y debemos apoyar a los que sabemos nos apoyarán. Somos los últimos inmigrantes en llegar a EE.UU. y sufrimos los mismos abusos que sufrieron otros grupos étnicos que llegaron antes que nosotros, pero el sistema democrático esta ahí todavía para usarlo como lo han hecho todos esos grupos de inmigrantes que nos han precedido y que también sufrieron rechazo por muchos años antes de ser aceptados. Según tengamos más votos y más participación en los organismos de esta sociedad, veremos el cambio en las leyes y en la actitud del país. Igual que los grupos que nos precedieron, el país llegará a entender que también llegamos en búsqueda del sueño americano y que no representamos ningún peligro ni carga al país, al contrario, contribuimos al país. Demográficamente, nuestra alta tasa de natalidad comparada con la tasa del resto del país, sin contar la inmigración en años futuros, sugiere que seremos la mayoría del país algún día. Los esfuerzos en detener este patrón solo resultarán en atrasos pero no en el resultado final. ¿Quién lo hubiera imaginado? |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




