¿Insomnio? En la melatonina podría estar la clave para su curación |
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| escrito por Gloria Spencer | |
El ingreso más importante de energía al organismo es el SUEÑO y no hay nada que lo reemplace como supremo proveedor de energía corporal. Dormir equivale a “enchufarse” con la fuente de energía nerviosa. El sueño regenera la energía que el cerebro y el sistema nervioso necesitan. Obviamente, si no dormimos lo suficiente, no podremos cubrir nuestras necesidades energéticas y no recargaremos nuestras baterías al máximo. La mayor parte de nosotros nacemos durmiendo bien y esta capacidad natural se altera con los hábitos de vida que adquirimos al hacernos adultos. Recomendaciones como no consumir alimentos o productos que contengan cafeína o estimulantes después de 4 de la tarde, hacer ejercicio temprano en el día y practicar rutinas de relajación en las noches como la meditación, han sido practicadas por quienes sufren de trastornos del sueño, en un intento por superar este mal tan común en la época en que vivimos. Y si bien es cierto que estos consejos han sido de algún beneficio para muchos, recientemente la ciencia parece estar vislumbrando lo que podría ser un hallazgo clave en la lucha contra el insomnio. Estas investigaciones, reportadas por publicaciones científicas como el Journal of Circadian Rhytms, relacionan directamente la posibilidad de dormir normalmente y disfrutar de un sueño profundo con la capacidad del cuerpo de producir melatonina, una hormona producida por la glándula pineal en el cerebro. La melatonina se produce por la noche como respuesta a la oscuridad. Alcanza un máximo en la mitad de la noche y va disminuyendo hasta que amanece. A mayor producción de melatonina, mayor propensión a dormir bien. Experimentos recientes han demostrado que la consolidación del sueño se deteriora gradualmente durante la fase en que la secreción de melatonina es baja y mejora dramáticamente en la fase en que ésta es alta. La conclusión a la que se ha llegado es obvia: debe existir una asociación significativa entre la producción de melatonina y la consolidación del sueño, al menos en ambientes controlados de laboratorio. Denis Henshaw, profesor de la Universidad de Bristol de Efectos de Radiación en Humanos ha sugerido que las personas que sufren de insomnio deberían tomar pasos para reducir su exposición a cualquier tipo de luz durante la noche, con el fin de “ayudar al cuerpo” a que produzca melatonina. “Si lo que dicen estos récords es correcto” afirma Henshaw, “las personas deberían tomar medidas prácticas para reducir la exposición a la luz durante la noche, como por ejemplo: aquellos que duermen en una habitación cuya ventana da hacia una lámpara de alumbrado exterior, deberían utilizar cortinas oscuras”. Otra sugerencia que dan estos investigadores es que si las personas necesitan levantarse para ir al baño en la mitad de la noche, en vez de prender todas las luces, deberían intentar usar luz natural o pequeños focos de pocos vatios, como los que se colocan en los tomacorrientes de pared. Pero el consejo más importante estriba quizá en acostarse a una hora adecuada, antes de 11 de la noche, procurando lograr en la habitación tanta oscuridad como sea posible, evitando incluso la luz de la televisión, cerrando bien las cortinas, de forma el cuerpo reciba la “señal” de que la luz ha descendido debajo de cierto nivel y pueda producir la melatonina, la hormona “del buen dormir”, a juzgar por lo que afirman los científicos. Gloria Spencer es escritora independiente y educadora nutricional. Para comunicarse con ella, escríbale a su correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla |
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El ingreso más importante de energía al organismo es el SUEÑO y no hay nada que lo reemplace como supremo proveedor de energía corporal. Dormir equivale a “enchufarse” con la fuente de energía nerviosa. El sueño regenera la energía que el cerebro y el sistema nervioso necesitan. Obviamente, si no dormimos lo suficiente, no podremos cubrir nuestras necesidades energéticas y no recargaremos nuestras baterías al máximo.