Un verdadero "goal" de la vida |
| escrito por Mónica Orellana-Gomez | |
En esta edición de Arte y Cultura hablaremos sobre una película que realmente me llegó al corazón, y que sin dudarlo calificaría como la mejor en lo que va del año y no necesariamente por las nominaciones al Oscar, que es probable nunca lleguen, pero si por el sentimiento que posee, la ilusión que transmite y la identificación que genera en muchos de nosotros al hablar del tan buscado sueño americano.¿Cuantas veces hemos escuchado hablar de este sueño tan famoso, esa ilusión que le da sentido a nuestras vidas y por la cual trabajamos incansablemente tan lejos de nuestros países natales con el único propósito de alcanzar la felicidad y el bienestar económico de nuestras familias? Este es justamente el caso de Santiago, el protagonista de la historia, quien sueña con algún día ser un reconocido futbolista internacional. Este joven mexicano es un inmigrante más de la ciudad de Los Ángeles quien desde muy niño perdió a su mamá y se crió con su abuela, su padre y su hermano menor, y cuyo camino hacia el éxito nos dará una enorme lección de vida, enseñándonos que ningún sueño es inalcanzable y que nunca se termina de luchar por lograrlo. Su historia no es muy distinta a la de muchos de nosotros; esta llena de sacrificios, trabajo e ilusiones. Su padre es un hombre tosco, fuerte y hasta un poco rudo; su condición de indocumentado y las dificultades económicas lo agobiaban constantemente pero con mucho esfuerzo creó su propia compañía de “landscaping” y trabaja de sol a sol para mantener a su familia. Como muchos otros hispanos, sus días se van entre jardines, árboles, grama y maquinaria pesada; no importa si llueve a cántaros o el calor es insoportable, el trabajo se hace igual diariamente. Fue así como creció Santiago pero en el fondo siempre supo que ese no sería su futuro, que su destino estaba en una cancha de fútbol y no en los jardines de las mejores propiedades de Los Ángeles. Desde niño combinó la escuela y el negocio familiar con su pasión; durante años practicó incansablemente con el único propósito de alcanzar su propio sueño americano. Toda ilusión cuenta con un ángel y esta no fue la excepción. Su arduo trabajo lo llevó a ser el mejor jugador del pequeño equipo local al que pertenecía y donde conoció al hombre que lo llevaría de la mano hacia la gloria. Santiago recibió una propuesta que le cambiaría para siempre la vida, y que le abriría las puertas del cielo y de los mejores escenarios futbolísticos. Con unos poquísimos dólares en la bolsa, arriesgando su regreso al país debido a su estado migratorio, y en contra de su padre, quien lo veía como un simple soñador que jamás lograría su objetivo, pero con una fe ciega en su capacidad futbolística, emprendió su viaje hacia Inglaterra donde solo contaba con la promesa de aquel hombre de convertirlo en un verdadero astro. Es aquí donde inicia la verdadera historia. Fueron muchas las carencias, las humillaciones, los sacrificios y hasta el hambre pero Santi, como lo llamaban sus compañeros de equipo, cumplió su meta, probó las mieles del éxito y por fin alcanzó su tan anhelado sueño americano. Esta es una pequeña crónica de lo que la película “Goal” nos presenta. Si tiene la oportunidad de verla se la recomiendo de todo corazón, tal vez le ayude a cargar las pilas y le dé la fuerza que necesita para cumplir su propio sueño americano porque ninguna ilusión es demasiado grande si se trabaja incansablemente por lograrla. Buena suerte con su sueño y que la disfrute. Monica Orellana es escritora independiente y periodista. Para comunicarse con ella, escriba a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla |