El asesino más famoso: Hipertensión

escrito por Edda Cotto   

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Por años la alta presión arterial, o la hipertensión, por su nombre científico ha sido conocida como el asesino silencioso. Ya que en la mayoría de los casos esta condición no presenta síntomas, tendemos a pensar que no es necesario tomar precauciones en contra de ella. La alta presión es una condición crónica que al no tratarse, afecta las arterias y órganos vitales de nuestro cuerpo.

El diagnóstico de esta condición se realiza con un procedimiento fácil y sencillo. Es posible que sea uno de los diagnósticos más asequibles de la medicina. Por lo general se espera que nuestra presión esté entre dos números muy conocidos: 120/80. Las recomendaciones más recientes establecen que la meta debe ser tener menos de 120 y menos de 80. Image

Ciertas personas tienen un riesgo más alto de sufrir de alta presión que otros. Repasemos cuáles son esos riesgos:
Herencia Familiar

Nuestro riesgo de tener alta presión aumenta si alguno de nuestros familiares más cercanos padece de presión alta.

Edad

Con el pasar de los años el riesgo de tener alta presión aumenta.

Dieta

Una dieta alta en grasas y productos procesados afecta nuestra presión. Se recomienda que aumentemos el consumo de frutas y vegetales en nuestra dieta diaria.

Falta de actividad física

Una vida sedentaria o sin actividad física contribuye a aumentar nuestra presión arterial. Escoja actividades que usted disfrute y comparta con familiares y amigos los momentos de acción.

Sobrepeso

Más de dos terceras partes de los adultos en Estados Unidos están sobrepeso o padecen de obesidad. Es importante que conozcamos nuestro Índice de Masa Corporal, un número que nos ayuda a entender la proporción entre nuestra estatura y nuestro peso.

Exceso de sal en nuestra dieta

El sodio, ingrediente principal de la sal contribuye a la retención de fluido, haciendo que la presión de la sangre aumente.

La meta general sobre el consumo de sal ha sido por mucho tiempo de 2,300 mg o sea una cucharadita de sal al día. Debido al estado de nuestra salud actual la recomendación es que la mayoría de las personas reduzcan el consumo a 1500 mg o sea un poco más de media cucharadita de sal al día.

El limitar el consumo de sal es uno de los retos que tienen que enfrentar aquellos que padecen de alta presión. El primer paso es eliminar el salero de nuestra mesa y no añadir sal a la comida preparada. Puede utilizar especias como el polvo de ajo y de cebolla, el limón, el jengibre y hojas de laurel para preparar y darle sabor a nuestras comidas. El comer sin sal o bajo en sal no es el fin del mundo y con práctica, nuestro paladar se acostumbrará a ello.

Es importante que todos sepamos nuestra presión arterial pues los números nos dicen mucho:
  • La presión debe ser menos de 120 sistólica y menos de 80 diastólica.
  • Entre 120 y 139 de presión sistólica y entre 80 y 89 de presión diastólica se considera pre hipertensión.
  • De 140 a 159 presión sistólica y entre 90 y 99 se considera Hipertensión Etapa 1
  • Más de 160 de presión sistólica y más de 100 de presión diastólica se considera Hipertensión Etapa 2
  • Chequee su presión arterial, aprenda su número y consulte con su médico para conocer qué pasos tomar directo a la buena salud.

Edda Cotto es educadora de salud certificada. Trabaja con familias hispanas en el estado de Georgia, donde reside.