Betty Valdés, una vida de servicio |
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| escrito por Mirna Rivas-Rivera | |
![]() En esta edición Buena Gente tiene el inmenso placer de presentar a Betty Valdés, una gran mujer y orgullo hispano gracias a su ardua labor a beneficio de la comunidad hispana. Toda su vida ha estado dedicada a trabajar en las áreas de salud, política, servicio social, economía y educación para ayudar a los miles de hispanos que formamos parte de este grandioso país que nos ha abierto las puertas. Esta exitosa mujer, nacida en Venezuela, criada en Puerto Rico, hija de un doctor cubano y una enfermera venezolana, creció viendo y admirando la entrega de sus padres al servicio comunitario mediante sus profesiones. Esto fue así debido a que durante 20 años formaron parte de un equipo de médicos y enfermeras que implementaron la noción de salud pública en varios países latinoamericanos. Su oficina, ubicada en el tercer nivel del edificio de la Biblioteca de Rockville y donde actualmente trabaja en las áreas de mercadeo y comunicaciones, es muy sencilla al igual que ella. Sus premios y reconocimientos los guarda en las gavetas de su escritorio, sólo quiere mostrar su humildad, sencillez, amor y conversar sobre el trabajo que siempre la ha caracterizado en la comunidad latina. Su ardua labor Su pasión por la comunidad latina se inició cuando trabajaba para el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, DC donde laboró durante siete años. En este mismo periodo terminó sus estudios en Ciencias Políticas e Historia Latinoamericana en la Universidad George Washington, después continuó su maestría en Ciencias Bibliotecarias en la Universidad de Arizona en Tucson, especializándose en servicios para las comunidades hispana, afro-americana, indígena y otros segmentos de la población muchas veces marginadas como lo son los ancianos, personas recluidas en centros de rehabilitación y encarcelados. A su regreso de Arizona, debido a una perdida familiar, se quedó trabajando desde su casa en Washington, DC con los habitantes de la zona metropolitana en los estados de Maryland y Virginia. “Recibía llamadas y conectaba a las personas con las instituciones y organizaciones que les brindaban servicios de salud, educación y todo tipo de consejería. Mi esposo se encontraba hispanos en la calle y les daba mi teléfono. Recopilé una lista de organizaciones y servicios y conectaba a la gente de acuerdo a su necesidad. Aún recibo llamadas con este propósito y lo sigo haciendo” añade la veterana bibliotecaria. En 1982 se convirtió en la primera bibliotecaria hispana en el Condado de Montgomery y posteriormente hace su segunda maestría (esta vez en política pública) en la Universidad de Maryland, gracias a una beca que obtuvo del gobierno del Condado de Montgomery. Con respecto al asunto de inmigración, fue seleccionada en 1987 para revisar, a nivel nacional, los textos de Historia de los Estados Unidos y exámenes de la entonces Oficina de Inmigración y Naturalización (INS) Durante esa época también impartió clases de inglés para beneficiar a los inmigrantes que llegaban, especialmente de El Salvador y otros países centroamericanos, ayudándolos a entender la terminología que necesitaban conocer para poder desempeñar sus funciones en las áreas de construcción, limpieza, jardinería y restaurantes. Durante más de una década trabajó para tres Ejecutivos del Condado de Montgomery donde continuó abogando por las necesidades de los inmigrantes para que se aumentaran los fondos y los servicios de las bibliotecas, ampliar la colección de libros en español, y también propuso que los empleados bilingües ganaran un pago diferencial en el ejercicio de sus funciones gubernamentales. Ese pago diferencial aún está en vigencia en el condado de Montgomery y sirve como modelo para la nación. Es en esta época cuando Betty Valdés realiza una serie de foros y programas involucrando a más de 23 organizaciones comunitarias del condado que velaban por los inmigrantes. Impulsó a los artistas locales dándoles la oportunidad de presentar sus obras, artesanías, y cerámicas a través de exposiciones en el Condado. Fomentó el pago de honorarios a músicos y cantantes quienes donaban su trabajo durante celebraciones culturales y recomendó la contratación de negocios hispanos en las áreas de servicios profesionales, traducciones y comidas típicas latinoamericanas, durante la celebración de la Herencia Hispana. En 1990 coordinó el establecimiento del Centro de Empleo y Capacitación para los jornaleros del condado, hoy día bajo la administración de CASA de Maryland. “Me encanta servir a la comunidad, servir al prójimo, me preocupan mucho los inmigrantes, me duele que si han sido tan fuertes, si han aguantado tanto, haciendo que este país prospere con su trabajo, es increíble que no se les dé el trato y el reconocimiento que merecen. Han dado tanto a este país y no es justo. América es el aporte que nos han dejado nuestros antepasados, América es también Sur y centro América” afirma. En 1989 Betty comenzó un programa radial titulado ¡Qué Pasa!, el cual continua transmitiéndose hasta el día de hoy y forma parte del cable televisivo. “Cubrimos temas muy interesantes relacionados con la mujer, la cultura, la educación, la música, la política, las actividades recreativas y por supuesto, el tema de inmigración” añade Betty. Actualmente es la presidenta del Capítulo de Washington, DC de “Reforma”, una organización que trabaja para mejorar los servicios de las Bibliotecas Públicas y la comunidad hispana. Merecidos premios Su destacada labor ha sido reconocida y continúa siendo premiada por sus iniciativas y programas de alcance a la comunidad americana e hispano parlante desde la Biblioteca de Rockville. Del 1979 hasta la fecha ha recibido más de 25 premios, algunos de los más importantes en el condado de Montgomery son: en 2001 y en 1999 fue denominada una de las cien mujeres más destacadas del Estado de Maryland con el premio Top 100 Woman Award, también en 1999 la organización March of Dimes la seleccionó Madre del Año. En 1997 el Gobernador Parris N. Glendening le otorgó un reconocimiento por los servicios prestados a los ciudadanos americanos; en 1995 en la celebración de la Herencia Indígena Americana recibió el premio de la Piedra Sagrada por impulsar una Educación Positiva; en 1993 fue denominada por el Montgomery Newspaper la Mujer del Año y en 1991 recibió un premio de la Organización de Condados de la Nación por su programa radial ¡Qué Pasa!, como agradecimiento al servicio que este presta a la comunidad hispana. Betty se despide contándonos que como a todo ser humano la vida no le ha sido fácil, ha tenido que luchar para sacar adelante a sus dos hijas, trabajar duro, enfrentarse a situaciones dolorosas como es la pérdida de seres queridos, sin embargo, ella afirma que un día de trabajo en su vida es maravilloso y agitado, no se deja deprimir por nada, es muy positiva, no da cabida al negativismo y como toda puertorriqueña-venezolana le encanta el arroz con gandules, los pasteles de plátano y yuca, y las hallacas. Sus pasiones son el baile y la música, le teme al mar y nos dice que para ella Dios es el concepto de amor más grande. ¡Gracias Betty! Mirna Rivas-Rivera es escritora independiente, graduada de periodismo de la Universidad de El Salvador. |
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