Carlos Reyes enseña el ABC del fútbol |
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| escrito por Sandra Zegarra | |
Bajo de estatura, trigueño, de ojos rasgados, cabello lacio y mirada audaz, así podemos dibujar el perfil fisonómico de Carlos Reyes Domínguez, un apasionado del fútbol nacido hace 47 años en Bogotá, Colombia. Sus dotes personales de lucha y perseverancia y su capacidad para aferrase a aquello que lo edifica y que lo hace feliz, destacan a este distinguido líder de la ciudad de Williamsport-Hagerstown, Maryland.Carlos Reyes es un ejemplo para quienes pelean por lo que quieren y demuestran que para triunfar en la vida no se necesita renunciar a lo que nos apasiona. ¿Diría usted que nació para el fútbol? Se puede decir que sí. Siempre me gustaron los deportes, y por supuesto el fútbol. Mi abuelo Alfonso Domínguez fue una gran influencia y mi padre Carlos Reyes, jugó fútbol a nivel semi-profesional. En Colombia el fútbol es la pasión de todos y es el primer deporte, así como en todo el mundo, excepto Estados Unidos. Yo jugué al fútbol desde los ocho años en equipos ya hechos y a los once entré a jugar en el equipo mayor de la escuela de bachillerato Instituto Técnico Industrial de Facatativa, Cundinamarca, a nivel departamental. Toda mi carrera futbolística fue exitosa, refiere Reyes y recuerda que ganó muchos torneos nombrados de Microfútbol y banquitas (fútbol de calle), como la Copa Ponimalta, Copa del barrio Santa fe y un torneo en la Liga Bogotana, en la “Copa Campeón de Campeones”, que se jugaba en el “Campincito”, cancha auxiliar del estadio Nemesio Camacho “El Campín” de Bogotá, escenario de muchos triunfos del fútbol colombiano. ¿Solo se dedicaba al fútbol? No. Para finales de los 70, trabajaba en una de las imprentas más importante de Colombia, OP Graficas, después de Carvajal. ¿Cómo llegó a Estados Unidos? A insistencia de mi hermana Yaneth Reyes, quien ya vivía aquí, decidí viajar y probar suerte. La idea era permanecer solo seis meses y desde esa fecha ya pasaron veintitrés años. ¿Cómo trazó su camino aquí? Llegué a Nueva York y me instalé en Corona Queens. Allí conocí a un grupo de hispanos que me contrataron para jugar fútbol en la Liga Hispana de Fútbol, primera división donde jugué fútbol hasta 1992. Paralelamente trabajé en una compañía de impresiones luego la compañía me trasladó a Connecticut. Carlos cuenta que para finales de 1992 una vez mas fue trasladado, esta vez al estado de Maryland, ciudad en la que se desconectó del fútbol temporalmente. En 1995 renunció a la empresa en que laboraba y decidió buscar un trabajo que le procurara más tiempo para realizar aquello que le apasionaba: el fútbol. Para entonces ya habían nacido sus gemelos Michael y Edwin, quienes son su adoración. Y añade, La cosa no fue tan fácil, pero menos que mal siempre se presentó una oportunidad. En 1996 Gary y Betty Aziz, me llamaron para dirigir un equipo de niños de menores de 10 años, y paralelamente, junto con mi esposa Claudia, y mis hijas Diana Carolina y Andrea Paola abrimos una tienda de artículos exclusivos para fútbol con el nombre Car-Rey The Pro Soccer store en Hagerstown, MD. Lamentablemente, con la llegada de los Prime Outlets no pudimos competir con tiendas como Nike, Adidas y Reebok y esto nos obligó a cerrar la tienda luego de tres años. ¿Qué hicieron entonces? Bueno, Dios siempre ha estado con nosotros. Resulta que dos señoras a quienes conocíamos, Joanna Tigrett y Kim Hamilton, nos mencionaron la idea de ofrecer clínicas de fútbol para niños, hombres y mujeres. Para entonces ya tenía mi licencia de técnico de fútbol de Maryland. Entonces se formó oficialmente la academia de fútbol “CAR-REY”. Al principio trabajamos con muy pocos niños. La idea era sensibilizar a los padres para que enviaran a sus hijos a la clínica. Paralelamente trabajé preparando a los chicos individualmente como entrenador privado. Había que agenciárselas. Hoy en día, centenares de niños y niñas se han beneficiado de estas clínicas. ¿Encontró barreras en su trabajo? Naturalmente. El idioma es la principal barrera para nosotros los inmigrantes. Por eso tuvimos que batallar mucho para salir adelante. ¿Disfruta siendo técnico de fútbol? Me fascina, pero mi pasión es jugar al fútbol. Una de las satisfacciones más grandes que he recibido, es haber ganado a nivel Regional y Estado, las medallas de oro (1998) y de plata (1999) con el equipo Olímpico de personas Discapacitadas del Condado de Washington. ¿Y por qué no surgió como futbolista? Porque no conté con el apoyo ni la orientación suficiente de aquellos que pudieron haberme ayudado en aquel tiempo. Bueno, estas cosas siempre pasan. ¿Cómo funciona ahora su escuela? Todavía no es una academia porque no tiene los parámetros regulares de funcionamiento. Pero no pierdo la esperanza de que sea así algún día. Desde 1996, se han ofrecido y organizado campamentos de verano de una semana para niños y niñas desde los 6 hasta los 16 años de edad, allí se les enseña lo básico, táctico y estratégico del fútbol. ¿Y cómo se enteran los interesados? Solo tienen que entrar a nuestra pagina Web: www.car-reysoccer.com , donde mencionamos los requisitos para inscribirse. Tenemos incluso campamentos sólo para arqueros. ¿Tiene alumnos que hayan destacado con notoriedad? Sí. Tenemos cuatro ex alumnos que han accedido a becas universitarias y hay otros que destacan en torneos locales y del condado de Maryland. Hay chicos entre las edades de doce y catorce años que están forjando futuro. Entre ellos están mis hijos Michael y Edwin quienes sueñan con jugar en la Liga de Washington. Los dos han sido considerados entre los mejores en el condado de Washington, por los dos últimos años. ¿Cómo ve el fútbol de Estados Unidos con la presencia del astro David Beckam? El fútbol norteamericano ha mejorado mucho, pero considero que se debe traer más jugadores de Sudamérica, pues son más económicos y ayudarían más a crecer el deporte por sus picardías y sus condiciones innatas. Beckam lamentablemente no ayuda mucho. Pero estoy convencido que dentro de diez años EE.UU. va a ser una potencia mundial en fútbol. En lo personal, el buen Carlos Reyes no es solo un vehemente apasionado del fútbol, sino también es un hombre de Dios, compartiendo y enseñando a otros sus profundas convicciones religiosas, éticas y morales. El año pasado organizó el torneo de fútbol de los festivales latinos de Hagerstown y Frederick como parte de su labor comunitaria. Es además miembro del comité de la Asociación Hispana de Hagerstown (HAH). Este año planea organizar nuevamente el torneo del segundo festival Latino de su ciudad. Carlos Reyes tiene que regresar a su trabajo en la imprenta HBP en Hagerstown. Nos despedimos luego de tomar un café y escuchar la interesante vida de este cálido ser humano. Para contactarse con Carlos Reyes, llámelo al 240-472-1164 o escríbale a su correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla El ha ofrecido regalar 5 subscripciones a su campamento de verano a los primeros 5 jovenes que califiquen. Sandra Zegarra es escritora independiente, graduada de periodismo en su país natal de Perú. Para comunicarse con ella, escríbale a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla |
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Bajo de estatura, trigueño, de ojos rasgados, cabello lacio y mirada audaz, así podemos dibujar el perfil fisonómico de Carlos Reyes Domínguez, un apasionado del fútbol nacido hace 47 años en Bogotá, Colombia. Sus dotes personales de lucha y perseverancia y su capacidad para aferrase a aquello que lo edifica y que lo hace feliz, destacan a este distinguido líder de la ciudad de Williamsport-Hagerstown, Maryland.