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Muchas personas se destacan como líderes en nuestra comunidad pero pocos tienen la tarea única de Luis Fernando Hurtado. Después de 22 años en la fuerza policíaca del Distrito de Columbia y luego en el condado de Montgomery, el impacto de Hurtado en la comunidad es incalculable. Buena Gente tuvo la oportunidad de entrevistar a Luis Hurtado, ahora oficial de seguridad de las escuelas públicas del condado de Montgomery, y aprender sobre su labor y su visión para los jóvenes latinos.
Nacido en Puerto Rico, Hurtado llegó a la capital durante la década de los 80, una de las más violentas, plagada por las famosas “guerras de cocaína”. En ese entonces, Hurtado junto a varios líderes tomaron la iniciativa de crear la Oficina del Alcalde para Asuntos Latinos, mejor conocida como OLA, por sus siglas en inglés.
Desde un inicio Hurtado entendió la necesidad de educación para el progreso de los inmigrantes hispanos y se dedicó a varias campañas educativas. “El condado de Montgomery es especial porque muchos centro-americanos vienen a trabajar pero desconocen las leyes de este país”, cuenta Hurtado. He aquí que su labor con la comunidad fue instrumental ya que siendo bilingüe pudo educar a cientos de hispanos sobre el robo de identidad, seguridad peatonal, leyes asociadas con conducir embriagado, entre otras, para evitar que fueran víctimas de la ignorancia.
“El ser bilingüe ha sido una bendición”, dijo Hurtado. Hasta el año 2005, sólo había dos policías hispano-hablantes en las escuelas secundarias, según un reportaje en el Washington Post. La habilidad de comunicarse en los dos idiomas lo puso en una posición crucial tanto para el departamento de policías pero más aun dentro de nuestra comunidad. “Me gané la confianza de la gente y la comunidad cooperó conmigo, ofreciéndome valiosa información.”
Tan importante es su relación con nuestra comunidad que gracias a Hurtado se obtuvo una descripción del color de la van de los francotiradores del 2003. En esos días de pánico e inseguridad, Hurtado fue invitado por el jefe del departamento de policías para ser parte del “task force” de investigación y fue la voz en nuestro idioma durante las ruedas de prensa locales, nacionales e internacionales.
Pero su impacto en nuestra comunidad es aún más profundo de lo uno pueda pensar. La verdadera pasión de Hurtado es por los jóvenes a quienes ha dedicado 14 años de trabajo combatiendo las pandillas a manera de prevención e intervención. Casi nadie tiene más conocimiento de la operación de las pandillas como Hurtado. En el 2005 los líderes del condado asignaron fondos para combatir esta crisis gracias a la persistencia de Hurtado y sus recomendaciones.
En todos estos años, después de rescatar a tantos jóvenes del círculo vicioso y miserable que son las pandillas y haber arrestado a muchos otros por lo mismo, Hurtado explica que los jóvenes “están atraídos a las pandillas porque buscan amor y aceptación. Ahora que hay una gran presión con la crisis económica la pandilla se convierte en su familia. Los pandilleros enamoran a las chicas, les ofrecen ‘trabajo’, drogas y más. Luego viene la presión social, y al mínimo desacuerdo o fricción utilizan violencia.
Hurtado cuenta que “lastimosamente los padres desconocen el mundo pandillero que rodea la vida de sus hijos. No saben como detectar las señales para poder prevenirlo y cuando se dan cuenta, ya es muy tarde y los jóvenes están metidos de cabeza. Con tan solo intentar salir o aislarse del grupo pueden provocar una tremenda paliza o enfrentar la propia muerte.” He aquí el gran dilema del padre o madre inmigrante al trabajar sacrificadamente en este país para sacar adelante a los hijos, estos mismos se sienten sin hogar, sin amor y atención. A la final, muchos buscan este hogar en las pandillas. Existe también una falta de altas expectativas por parte de la sociedad, dice Hurtado. Con el porcentaje de graduación más bajo de todos los grupos minoritarios, se espera muy poco de los estudiantes hispanos y estos, a la vez, carecen de incentivos para superar las expectativas.
“Lo que mas necesitan es visión, cariño y aceptación, así como también estructura y disciplina”, dijo Hurtado. Una de las actividades favoritas de Hurtado era llevar a los jóvenes a los juegos de baloncesto de la Universidad de Georgetown en el Verizon Center. El obtenía boletos gratis con el propósito de exponer a los jóvenes a un mundo aparte de las pandillas y la violencia.
Son estas pequeñas acciones de prevención que hacen una gran diferencia en los jóvenes. Ahora que Hurtado trabaja directamente con ellos en la seguridad de las escuelas secundarias, su visión para ellos parece crecer cada día. “Quisiera que los jóvenes pudieran ver la cantidad de oportunidades que hay en el sector de seguridad. No tienen que ser soldados o policías, hay muchas carreras en esta industria y algunos podrían tener un futuro aquí”. Así como las escuelas ofrecen cursos con concentraciones académicas en negocios, educación, ciencias y tecnología, Hurtado se pregunta ¿por que no empezar un curso enfocado en justicia criminal?
La preocupación personal de Hurtado por el futuro de los jóvenes hispanos parece inundar su corazón. Su entusiasmo por todo lo que se puede hacer para ayudarlos es sólo un sueño sin los fondos y el apoyo necesario. Ante la recesión económica, Hurtado asegura que es probable que la violencia incremente mientras tanto que los fondos para prevenirla se reducirán. Este condado trata el problema de la violencia con el modelo federal en tres niveles: prevención, intervención y supresión. Siendo los primeros dos niveles los más afectados por la crisis económica.
De todas maneras, si la violencia aumenta o no, la experiencia, el corazón y la visión de Luis Hurtado nos llena de esperanza. En él tenemos un servidor público, visionario y digno de todo nuestro apoyo y cooperación.
Carolina Peña es escritora independiente y estudiante universitaria de origen ecuatoriano. Para comunicarse con ella, escríbale a
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