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El Mundial de los europeos y el desahogo de un fanático

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escrito por Tony Silva   

ImageEstoy en el Ecuador desde hace cinco meses, entre las razones para quedarme acá por largo tiempo  ha sido el ver el Mundial de Sudáfrica. Es que una cosa es ver el evento, que atrae a más espectadores en el mundo, en un país futbolero y otra cosa es verlo en los Estados Unidos, país en que he visto los últimos dos mundiales anteriores a este. Después de esa experiencia deportiva me he prometido no volver a ver esta magna cita deportiva en ningún país no futbolero, a menos que el mundial sea en los Estados Unidos, porque podría estar presente y no verlo por TV.

La prensa de nuestro continente ha destacado en sus titulares la gran actuación de las selecciones latinoamericanas y en especial de las sudamericanas y que la magia latinoamericana no se puede encontrar en ninguna parte del mundo, porque simplemente somos los mejores.

Uno de los articulistas que más admiro es el argentino Jorge Barraza, pero su entusiasmo y amor por nuestra región lo hace pecar en sus comentarios al ponernos sobre todo el mundo futbolístico, para después hacernos caer de golpe. Creo que si no escribiera con el corazón sino con la cabeza fría, porque es una enciclopedia del fútbol, aprenderíamos mucho más de él. Pero Barraza es sólo un referente porque todos los que escribimos tratamos de que nuestro cerebro le gane al corazón.

Igual con lo que aconteció en el mundial sucede cada cuatro años con los juegos olímpicos. Con grandes noticias enmarcamos titulares como: México ganó 3 medallas de oro, ¡que orgullo!, o Argentina obtuvo dos, ¡que alegría!; cuando la triste historia es que somos un desastre porque solamente Cuba,  desde que inició Fidel Castro su gobierno, cuenta con  más medallas olímpicas que TODA Latinoamérica unida hasta ahora.

La prensa somos los culpables de esconder la verdad y los únicos que salen beneficiados son los dirigentes deportivos mediocres o corruptos de cada país que se quieren eternizar en sus cargos, ejemplo claros son Julio Grondona y Luís Chiriboga de Argentina y Ecuador respectivamente.

Que a nivel de clubes los europeos sean superiores, es lógico, porque tienen a los mejores jugadores del planeta en sus ligas. Pero a nivel de selecciones donde sus estrellas representan a sus respectivos países y muchos jugadores como Messi e Iguain, prefieren jugar por  Sudamérica que por Europa (tuvieron proposiciones de España y Francia) y los argentinos y brasileños que juegan por países europeos lo hacen porque nunca los llamaron para jugar por su país de origen. Así que ya nos podemos imaginar que su nivel de juego es inferior al titular y reserva de su selección de origen.

Al enfocarnos en el mundial de fútbol nos damos cuenta con mucha tristeza que este se está convirtiendo en otra competencia europea de fútbol con algunos invitados extra comunitarios. En el mundial de 2006 a la semifinal llegaron  Portugal, Alemania, Francia e Italia, En el de Sudáfrica los tres primeros lugares fueron para España, Holanda y Alemania, en su orden, y así en la mayoría de semifinales en la historia de los mundiales han estado presentes más europeos que latinoamericanos.

Es hora que pongamos los pies sobre la tierra y decir que el mejor fútbol del mundo siempre ha estado en Europa, no nos sigamos engañando que de esa manera no vamos a progresar. Que siempre dependamos de Argentina y Brasil en los mundiales de fútbol, como lo hacemos con Cuba en los Juegos Olímpicos, no hace más que confirmar nuestra mediocridad.

En algún articulo dije que tomemos lo mejor de los que nos superan, pero para eso debemos primero aceptar nuestras debilidades, con excepción de los centroamericanos, que están conscientes de sus limitaciones; los sudamericanos y mexicanos nos creemos con derecho a ser campeones mundiales sin tener una historia positiva en estas justas deportivas.

Es hora de poner las cartas sobre la mesa y desde ya trabajar para que en el mundial de Brasil en el 2014  haya una final latinoamericana como sucedió en 1930 con Uruguay- Argentina o 1950 con Uruguay- Brasil.  

Tony Silva es escritor independiente, periodista, amante del deporte y abogado titulado en el Ecuador. Escríbale a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla

 
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